Le das los números de tu embudo completo, de la cabeza a los pies, y te enseña el camino entero que hace una persona desde que ve tu campaña hasta que suelta la tarjeta. Tramo a tramo, dónde entra, dónde avanza y dónde se cae. Cada tipo de embudo tiene sus trampillas —no se pierde la gente en el mismo sitio en una venta directa que en un webinar o en un lanzamiento con llamadas—, y la radiografía las mira todas. Sales sabiendo con nombre y apellidos dónde está tu agujero, en vez de echarle la culpa al tráfico cuando el problema estaba tres pasos más adelante.
Le das los números de tu embudo completo, de la cabeza a los pies, y te enseña el camino entero que hace una persona desde que ve tu campaña hasta que suelta la tarjeta. Tramo a tramo, dónde entra, dónde avanza y dónde se cae. Cada tipo de embudo tiene sus trampillas —no se pierde la gente en el mismo sitio en una venta directa que en un webinar o en un lanzamiento con llamadas—, y la radiografía las mira todas. Sales sabiendo con nombre y apellidos dónde está tu agujero.
Si ya tienes localizado el agujero pero taparlo se te hace cuesta arriba, siempre puedes contratar una consultoría: me escribes, miro tu caso a fondo y te digo por dónde tirar.